Cuántas cosas puede haber del otro lado... Nunca me había puesto a pensarlo, pero increíblemente del otro lado del árbol no era un cuento de Mandana Sadat ni tampoco el paisaje que rodea el parque. Del otro lado... es una manera distinta de ver las cosas, es la oportunidad de juntarnos y de pensar acompañados, es aquel lado que muchas veces no se ve.

Siempre hay un "otro lado", ese lado en donde los sueños y las utopías quedan cerca, en donde las personas se emocionan y desnudan sus almas. Ese otro lado es el que debemos perseguir, de ese otro lado quiero estar siempre.

 

La infancia es aquel tiempo de aprendizaje, de ilusión, de sorpresa, de juegos y de risas. La imaginación a flor de piel y los sueños que brotan por los poros. De niños queremos ser astronautas, piratas, bomberos y ser hadas para volar... De grandes descubrimos que será difícil viajar al espacio, encontrar tesoros, apagar incendios o que nos crezcan alas... Pero del otro lado... todo es posible! Sólo hay que desearlo fuerte y salir a buscar. Porque del otro lado del árbol se puede recorrer estrellas, encontrar bellos tesoros, apagar y encender soles, y claro que sí: se puede volar!!!

 

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